miércoles, 9 de septiembre de 2009

MÚSICA EN LA OSCURIDAD

MUSIK I MÖRKER. SUECIA. 1948. [6/10]

Al parecer BERGMAN quería que ésta fuera en todo momento una película entretenida. Lo logra. Sin embargo, resulta en cierto modo decepcionante. El comienzo con la repentina ceguera onírica del protagonista -un muy mejorado BIRGER MALMSTEN- y la tierna y dulce historia de amor con la "sirvienta" hacían presagiar mejores desenlaces. El trasero matutino de la joven recuerda al de HARRIET ANDERSSON en UN VERANO CON MÓNICA. Y la SONATA CLARO DE LUNA de BEETHOVEN -que sólo tres años antes fuera utilizada en la espléndida "EL RETRATO DE DORIAN GRAY"- es de una fuerza delicada que conforta.

Mucho más prometía cuando aparece en escena GUNNAR BJÖRNSTRAND, una vez superado el idílico y platónico romance, una vez superada la esperanza del desesperanzado. Cuando ha tenido que dejar la carrera de música por vivir tocando el piano en un restaurante de un sinescrúpulos sacacuartos. Y GUNNAR BJÖRNSTRAND, decía, le decía: "Es mejor que te engañen por malicia que por lástima". Frase que prepara a nuestro protagonista para la rendición, acto seguido, ante el sinescrúpulos sacacuartos que le condena a esclavitud so pena de denuncia injusta por maltrato ... por estafa. Este maltrato al chico-para-todo del restaurante, se convierte en la pelea de la película, una constante en todas las del principio de la carrera del director.

El desengaño le lleva a rechazar una oferta en la comunidad invidente. La escena donde le ofrecen el trabajo, es de una belleza inusitada, con todos los niños ciegos en la clase. Pero al final, vuelve a aparecer el amor de cuando estaba ciego metafóricamente y no percibía el amor verdadero: "Ingrid, si supieras lo dulce que eres, lo auténtica que eres, entonces ya nadie podría hacernos daño". Le dice lo mucho que ha cambiado en su postura, que ya no es caído de hombros sino que va recto, algo que vuelve a recordar a BARCO A LA INDIA, cuando el mismo actor era supuestamente jorobado.

El final es demasiado acelerado e incluso cercano al ridículo cuando se pierde hasta que llega al puente donde se encuentran finalmente. Así termina una película que va de más a menos y que habla de una sociedad que más se nutre de las taras de los demás que otra cosa, y en donde hasta los ciegos prefieren el maltrato como síntoma de integración.


No hay comentarios:

Publicar un comentario