martes, 22 de septiembre de 2009

CIUDAD PORTUARIA


HAMNSTAD. SUECIA. 1948. [7/10]

Quinta película. Ni que decir tiene que quinta pelea, esta vez en la noche. A un lado el protagonista, GÖSTA, el único que ama y respeta a BERIT -la protagonista- y al otro lado la sociedad representada por tres individuos de poca valía física y moral. Otra vez, el aprendiz BERGMAN de los años 40 nos retrata la asfixia de los corsés morales de la sociedad en la que vive. En su desprecio a los que no tienen nada o lo han perdido todo todo.

Otro comienzo en barco -véase BARCO A LA INDIA- con tentativa suicida en el minuto 1. Otra vez la grave música de viento sobre los créditos. Otra vez el formato 1.37:1. Siguen siendo brillantes las reflexiones en pequeños interiores con piruetas de cámara. La evolución clara en este producto es la influencia de ROSSELLINI en los exteriores industrializados y humeantes de la ciudad portuaria donde transcurre la claustrofobia (exteriores de GÖTEBORG). En el minuto 9 parece observarse un foco durante la retirada de la carga, detalladamente filmada.

La pelea es en verdad la constante de la película. La de BERIT por tener un poquito de libertad. Tras una infancia en un clima familiar adverso, coquetea con aquel que le ofrezca un minimo espacio vital y sufre el continuo acoso de las autoridades sociales, que terminarán con ella en el reformatorio o lo que es peor, de nuevo en la casa de sus padres. BERIT agradece infinito cada mínimo gesto, como el de su jefe ofreciendole otro puesto en la fábrica, el de ver una película (¿cuál será la que ven?) con GÖSTA, o el de compañera en el reformatorio, GERTRUD, cuando se escapaba y conseguía enseres para las chicas. Ésta escena, onírica, con desnudo incluído, es realmente bella y consigue transmitir lo importante de las pequeñas cuotas de libertad en un ambiente hostil.

El protagonista dice tener 29 años, pero el actor BENGT EKLUN sólo tiene 23 cuando interpreta. El que sí tiene 29 años es BERGMAN. Y es que aunque la película se base en una novela de OLLE LÄNSBERG, la escena en que se revela la edad es la única que escribió el propio BERGMAN. No quedó al parecer demasiado contento con el resultado, pero podemos colegir que parte del tormento del protagonista sería el del propio director.

Cuando GERTRUD muere a causa del aborto, dejándonos una preciosa escena de recogida del cadáver por los camilleros, deja claro que hasta es capaz de soportar el dolor físico con tal de no soportar la carga de la responsabilidad social que eso suponga. En la misma línea, la afectada BERIT decide proteger el anonimato de la abortista (que por cierto, tiene un CRISTO en su salón) alegando el derecho al aborto de las mujeres pobres. Lo que la hace cantar es la visión de la cárcel: pierde su dignidad para no perder aún más libertad, algo que no podría soportar.

Cuando ya se pueden escapar a HOLANDA, deciden quedarse en SUECIA. Y es que al final, lo que uno no quiere es tanto la huida como el poder elegirla, o elegir quedarse.

miércoles, 9 de septiembre de 2009

MÚSICA EN LA OSCURIDAD

MUSIK I MÖRKER. SUECIA. 1948. [6/10]

Al parecer BERGMAN quería que ésta fuera en todo momento una película entretenida. Lo logra. Sin embargo, resulta en cierto modo decepcionante. El comienzo con la repentina ceguera onírica del protagonista -un muy mejorado BIRGER MALMSTEN- y la tierna y dulce historia de amor con la "sirvienta" hacían presagiar mejores desenlaces. El trasero matutino de la joven recuerda al de HARRIET ANDERSSON en UN VERANO CON MÓNICA. Y la SONATA CLARO DE LUNA de BEETHOVEN -que sólo tres años antes fuera utilizada en la espléndida "EL RETRATO DE DORIAN GRAY"- es de una fuerza delicada que conforta.

Mucho más prometía cuando aparece en escena GUNNAR BJÖRNSTRAND, una vez superado el idílico y platónico romance, una vez superada la esperanza del desesperanzado. Cuando ha tenido que dejar la carrera de música por vivir tocando el piano en un restaurante de un sinescrúpulos sacacuartos. Y GUNNAR BJÖRNSTRAND, decía, le decía: "Es mejor que te engañen por malicia que por lástima". Frase que prepara a nuestro protagonista para la rendición, acto seguido, ante el sinescrúpulos sacacuartos que le condena a esclavitud so pena de denuncia injusta por maltrato ... por estafa. Este maltrato al chico-para-todo del restaurante, se convierte en la pelea de la película, una constante en todas las del principio de la carrera del director.

El desengaño le lleva a rechazar una oferta en la comunidad invidente. La escena donde le ofrecen el trabajo, es de una belleza inusitada, con todos los niños ciegos en la clase. Pero al final, vuelve a aparecer el amor de cuando estaba ciego metafóricamente y no percibía el amor verdadero: "Ingrid, si supieras lo dulce que eres, lo auténtica que eres, entonces ya nadie podría hacernos daño". Le dice lo mucho que ha cambiado en su postura, que ya no es caído de hombros sino que va recto, algo que vuelve a recordar a BARCO A LA INDIA, cuando el mismo actor era supuestamente jorobado.

El final es demasiado acelerado e incluso cercano al ridículo cuando se pierde hasta que llega al puente donde se encuentran finalmente. Así termina una película que va de más a menos y que habla de una sociedad que más se nutre de las taras de los demás que otra cosa, y en donde hasta los ciegos prefieren el maltrato como síntoma de integración.